InicioCultura AudiovisualCine con sello de mujer: el legado de Guiomar Narváez y el...

Cine con sello de mujer: el legado de Guiomar Narváez y el triunfo de un amor sostenido

-

Prensa MPPC (08/03/2026).- En el marco del Día Internacional de la Mujer, la cinematografía venezolana encuentra un motivo de orgullo en la figura de Jinán Al-Shereidah Narváez. Su ópera prima, el documental “Guiomar Narváez en amor sostenido”, es un trabajo de investigación riguroso, un homenaje cargado de afecto y un diálogo profundo entre una directora y su madre. La pieza audiovisual, que retrata a la prominente pianista venezolana, recibió recientemente el Premio del Jurado Fémin’Îles (mujeres de las islas), en la edición número 30 del FemiFest en Guadalupe, un festival que celebra la mirada femenina.

“Confieso que me ha impactado en lo personal y en lo profesional recibir el Premio del Jurado Fémin’Îles, porque es un reconocimiento otorgado por mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica”, reveló la directora. Lo que comenzó como una crónica familiar se transformó en un manifiesto sobre el afecto. “Pensé que había realizado una película sobre mi mamá y la historia musical de Venezuela, y descubro ahora que hemos creado una película sobre el amor. El amor familiar, el amor a nuestra música, a mi país y a mí misma”, comentó.

Guiomar Narváez y Jinán Al-Shereidah Narváez
Guiomar Narváez y Jinán Al-Shereidah Narváez

El galardón del FemiFest no solo valida su obra, sino que proyecta el documental hacia nuevos horizontes. El festival, creado en 1992 por dos mujeres guadalupeñas, ex miembros de la asociación Théâtre Noir de Paris, y organizado cada año por la asociación “Images et Cultures du Monde”, busca alimentar el “frenesí cultural del Caribe” a través del cine de autor.

Del archivo familiar a la gran pantalla

El nacimiento de “Guiomar Narváez en amor sostenido” no fue un plan calculado, sino un refugio durante la incertidumbre de la pandemia en 2021. Rodeada de materiales de archivo familiar y con una computadora desactualizada, Al-Shereidah Narváez comenzó a remover telarañas del pasado. Fue una llamada del maestro Chuchito Sanoja la que cambió el rumbo: “Jinán, tenemos que hacer algo, no hay tiempo que perder”.

Guiomar Narváez Lucia Malavé (su madre) y la cantante Morella Muñoz
Guiomar Narváez Lucia Malavé (su madre) y la cantante Morella Muñoz

A partir de ahí, la directora se sumergió en una formación intensiva en el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), cursando ocho talleres en un año. “Aunque me gradué de Artes en la UCV y había realizado trabajos documentales audiovisuales, desconocía la experiencia del cine, que es como las grandes ligas… Retomar el estudio después de mucho tiempo me volvió a la vida”, explicó sobre un proceso que definió como un “máster de paciencia, energía y tenacidad”.

El placer de trabajar con la música 

Uno de los mayores logros del documental es la humanización de la música académica, a menudo percibida como distante. Para la directora, esta calidez es orgánica. “Si te dan de tetero música clásica, te llevan los domingos a ver conciertos sinfónicos en el Aula Magna, duermes en el regazo de tu madre escuchando la Glosa Sinfónica La Margariteña, de Inocente Carreño, y haces la siesta en la alfombra debajo del piano de tu mamá, ahí no hay rigor técnico. Te conviertes en una persona cuya calidez humana también nace de esa música de alto nivel de exigencia porque requiere estudio extremo, altos sacrificios, profundidad, intelecto y emocionalidad”, destacó.

La cercanía y conexión emocional de la directora con este proyecto permitió que el trabajo con la maestra Guiomar Narváez se desarrollara con fluidez. A sus 88 años, la reconocida artista se mostró como una protagonista dócil y disciplinada. El momento cumbre ocurrió al regreso de Guadalupe, cuando le dio la noticia del premio en un jardín caraqueño: “Le dije lo que ella no sabía: ‘¡Ganamos un premio mami! ¡Ganaste un premio, te lo mereces!’. Abrió sus inmensos ojos, me miró intensamente, y con emoción sólo dijo: ‘¡Tu película!’. No le he preguntado cómo se siente, ni creo que lo haga. Sólo la veo como siempre, en paz y feliz”, relató.

Guiomar Narváez y su esposo Mazhar Al-Shereidah
Guiomar Narváez y su esposo Mazhar Al-Shereidah

La mujer en la industria: resiliencia y futuro

El documental también funciona como rescate genealógico, trayendo a la luz a Lucía Malavé, abuela de Jinán y figura clave en la formación de Guiomar. Malavé consolidó una trayectoria como cantante lírica, solista estrella del Orfeón Lamas, pianista y actriz de radionovelas. “Me impresionó tanto la primera vez que vi la peli en sala, que recordé el aroma de su piel. Ella es mi referencia más arraigada de la venezolanidad con todas sus letras”, resaltó Al-Shereidah Narváez.

Guiomar Narváez y su madre, Lucía Malavé
Guiomar Narváez y su madre, Lucía Malavé

Sobre los retos de género en la industria audiovisual, Jinán es pragmática y aguerrida. Reconoce que, aunque trabajó mayoritariamente con hombres en su equipo, no ve el género como una limitación sino como un espacio de convivencia diversa. “Varias veces he tenido que defender la película en entornos masculinos pesados y sobreviví… Hay un poder femenino que es supremo y vale la pena hacer buen uso de eso, ponerse pa’ la foto, sonreír y superar las adversidades”, afirmó.

Un universo para la creación

El éxito en el FemiFest ha reconfigurado la visión de la cineasta. Entre sus planes futuros destaca un corto de animación Stop Motion que explora la supervivencia y un “paraíso anhelado” desde la mirada de una niña.

Además, la “experiencia Guadalupe” ha germinado en una iniciativa de coproducción internacional junto al actor, músico, autor y director de escena guadalupeño Gilbert Laumord, buscando resaltar los valores multiculturales de Venezuela y El Caribe.

Para Jinán Al-Shereidah Narváez, el cine es ahora su lenguaje de expansión. “De todo esto, rescato la posibilidad de seguir creando, expresarme a través del cine, hacer música, escribir, hacer muñecos y, sobre todo, conocer personas extraordinarias dentro y fuera de mi país que nutren mi espíritu, comparten su amor y amistad, sus experiencias, sus dolores, sus pérdidas, y sus sueños”.

T: Claudia Hernández 

F: Cortesía 

spot_img