La música venezolana y, en especial, la tradición de la gaita zuliana están de luto tras el sensible fallecimiento del compositor, arreglista, cuatrista y director Renato Alonso Aguirre González, conocido cariñosamente como El Poeta Diamantino. Aguirre falleció este domingo 8 de febrero a la edad de 78 años.
Renato Aguirre, nacido en Maracaibo el 12 de noviembre de 1946, dedicó toda su vida al fomento, la creación y la difusión de la gaita, convirtiéndose en una de las figuras más respetadas del folclore venezolano. Su legado musical ha trascendido generaciones y se mantiene como referencia obligatoria dentro del repertorio tradicional zuliano.
Hermano del legendario Ricardo Aguirre, “El Monumental de la Gaita”, Renato llevó con orgullo la tradición familiar desde su ingreso profesional a los Cardenales del Éxito a los 16 años, hasta sus posteriores roles como director y creador de agrupaciones como Universidad de la Gaita y VHG.
A lo largo de más de cinco décadas de trayectoria, Aguirre compuso temas que se convirtieron en auténticos himnos de identidad regional y fe, entre ellos:
🎼 Aleluya 🎼 Aquel Zuliano 🎼 Celestina Aurora 🎼 Sagrada Dama del Saladillo 🎼 La Elegida …y múltiples temas que forman parte del acervo cultural venezolano.
Además de su labor creativa, fue reconocido con distinciones como la Orden Ciudad de Maracaibo por su destacada contribución al gentilicio regional y su aporte a la preservación de la cultura gaitera.
Renato Aguirre deja un legado imborrable, no solo en la música zuliana sino en el corazón de un pueblo que por siempre recordará su sensibilidad poética, su maestría con el cuatro y el profundo amor con el que cantó a su tierra.
AQUEL ZULIANO Fresca está la madrugada Y en la aurora maracucha Una inmensa voz se escucha Es el bardo que en parranda Cantando sus gaitas anda Deleitando a quien lo escucha Fresca está la madrugada Y en la aurora maracucha Una inmensa voz se escucha Es el bardo que en parranda Cantando sus gaitas anda Deleitando a quien lo escucha En la bruma resplandece Maracaibo cuando duerme Y taciturna desprende El aroma de su arcano Cuando noble y grande emerge La imagen de aquel zuliano En la aurora se agiganta Despierta y se estremece La ciudad del sol amada Cuando la voz adorada De aquel bardo fiel le canta Y orgulloso se levanta Y a su terruño le ofrece Su corazón en la mano Con rumbo firme al ocaso Proyecta el sol su agonía La voz, se apaga y el día Muere vagando cual duende De nuevo la ciudad duerme Con el bardo en su regazo Con rumbo firme al ocaso Proyecta el sol su agonía La voz, se apaga y el día Muere vagando cual duende De nuevo la ciudad duerme Con el bardo en su regazo En la bruma resplandece Maracaibo cuando duerme Y taciturna desprende El aroma de su arcano Cuando noble y grande emerge La imagen de aquel zuliano En la aurora se agiganta Despierta y se estremece La ciudad del sol amada Cuando la voz adorada De aquel bardo fiel le canta Y orgulloso se levanta Y a su terruño le ofrece Su corazón en la mano La luz nace en la mañana Interrumpe en mí el ensueño La voz, creo que fue un sueño Pero hay un misterio grato Dejó olvidado su cuatro Debajo de mi ventana La luz nace en la mañana Interrumpe en mí el ensueño La voz, creo que fue un sueño Pero hay un misterio grato Dejó olvidado su cuatro Debajo de mi ventana En la bruma resplandece Maracaibo cuando duerme Y taciturna desprende El aroma de su arcano Cuando noble y grande emerge La imagen de aquel zuliano En la aurora se agiganta Despierta y se estremece La ciudad del sol amada Cuando la voz adorada De aquel bardo fiel le canta Y orgulloso se levanta Y a su terruño le ofrece Su corazón en la mano